
Este post pretende abrir una discusión acerca de las contradicciones que se viven en la actualidad a la hora de convivir con una nueva cultura “la cultura digital”. Y decimos convivir, ya que, coincidimos con la idea de que, la cultura al igual que la sociedad, la economía, la política, etc. son construcciones culturales que responden a un determinado contexto histórico y que surgen a partir de una necesidad colectiva, ya sea de organización, de comunicación, de salud, de esparcimiento, etc.
Dentro de la sociedad existen culturas y subculturas que son creadas por el hombre, el problema reside en que el ser humano adopta o acepta, muchas de las veces, las construcciones culturales dominantes.
Según el modelo de interpretación, del llamado determinismo tecnológico, los procesos de cambio y desarrollo de la cultura y la sociedad vienen determinados por los impactos directos de nuevos sistemas tecnológicos sobre los sistemas culturales y sociales, pero existe otra postura que considera que no es así. Que no hay porque considerar tecnología, cultura y sociedad como entidades separadas y heterogéneas sino como interacciones entre SSTC. (Sistemas Socio-Técnicos-Culturales). Dice Pierre Lévy “hay que tener en cuenta que la cultura digital es bastante más compleja e híbrida que los entramados de sistemas tecnológicos electrónicos y digitales que la configuran y que es el conjunto de todos los impactos socio-técnicos-culturales de la investigación, la innovación y el desarrollo científico y tecnológico digital que ha dado paso a las nuevas configuraciones sociales propias de la actual cultura digital y tecno científica que se conocen como sociedad de la información y sociedad del conocimiento.
En la actualidad estamos ante expresiones marcadamente materialistas y el alcance de los impactos y la velocidad de los cambios están desestabilizando hoy traumáticamente tradiciones culturales profundamente arraigadas y han superado el umbral crítico de las transformaciones revolucionarias en todos los ámbitos, si bien con la expansión de la cultura digital han ido surgiendo oportunidades, también han sobrevenido riesgos y crisis, así lo plantea Pierre Lévy. Aquí quedaría reflejado lo expuesto anteriormente, el ser humano, ha aceptado y adoptado las construcciones culturales dominantes y en la actualidad se siente superado y con desconfianza, en tanto y en cuanto, estas afectan las formas de vida, de trabajo, de ser y pensar, asimismo, para quienes no participan en la evolución técnica o de la apropiación de los nuevos instrumentos.
Para Lévy, la técnica no es buena, ni mala, (depende de los contextos, de sus usos y de los puntos de vista), ni neutra (puesto que condiciona o constriñe, puesto que abre aquí y cierra allí el abanico de posibilidades) y deja entender que el ciberespacio o la “red” como dispositivo de comunicación interactiva y comunitario, como un instrumento privilegiado de la inteligencia colectiva, que es uno de los principales motores de la cibercultura sólo facilita el entorno propicio y utiliza el termino griego, pharmakon, (que ha dado la palabra castellana farmacia) y que designa tanto el veneno para quienes no participan y remedio para aquellos que se sumergen en sus remolinos y consiguen controlar su deriva en medio de esas corrientes.
A modo de toque de humor aquí un humorista nos muestra cambios de los que somos victimas sin siquiera notarlo. Que lo disfruten...

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